camina lentamente...
va rozando los muros,
no ve lo que ven todos
y ama aquello que no ve ninguno...
... Crearse, lo lúdico, lo infinito

En la gran oscilación...
Fernando Pessoa
En la gran oscilación
Entre creer y no creer,
El corazón se trastorna
Lleno de nada saber
Y, ajeno a lo que sabía
Por no saber lo que es,
Sólo un instante le cabe
Que es el conocer la fe-
Fe que los astros conocen
Porque es la araña que está
En la tela que ellos tejen,
Y es vida que había ya.

Oh noche, asiste a tus estrellas solitarias
cuando parecen caer de tu árbol infinito
como heridas naranjas que remonta el otoño inclemente
y arde el estío en incendios de rosa y cigarra.
Ven desde tus sombrías órbitas sin pupilas,
desde tu oscura soledad alterna
con la lira sumida en ofertorios,
en extremo delirio de un cántico sin pausa.
Reconócelas, madre de cosas antiguas, presérvalas de olvido
que azota con un látigo invisible los caballos del sol a mediodía
cuando en el lugar de cada estrella se encabritan los delfines azules
y una mentida luz nos niega el cielo verdadero donde estás
sentada y lloras.
Rescátalas del día, de la cárdena luna,
de los nombres que el tiempo les inscribe en los mapas
-¡oh Aldebarán, oh Rígel, desnuda Casiopea!-
¡hay que maduren lentas para el hombre lejano
que cantará algún día sin tan tristes palabras!
Alza más firme tu árbol
para anidar sus sueños cadenciosos y verdes.
¡Oh mariposa magna, ten contigo
tanta estrella cayendo con luces paulatinas!
Tenlas allá, retén sus naranjas celestes
que hasta mi ardida cara declinan un aroma
de soledad ansiosa,
¡oh llamada ciega de la noche!
Julio Cortázar

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo lacio,
esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa
donde el vino es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en una galería de museo.Además te quiero, y hace tiempo y frío.
Julio Cortázar